Cuando terminamos de comer y viendo que se acercaba la hora que nos dijo el chofer del autobús a la que volvía salimos a la carretera. Como hacía mucho frío para estar parado dedidimos ir andando por la carretera, porque aquí los buses paran en cualquier sitio donde les pidas que paren. Estuvimos más de una hora andando, y ya pensabamos que tendríamos que pasar la noche en mitad del bosque jajajaja. Finalmente pasó el bus y regresamos a Castro y nos fuímos a cenar y a tomar algo. Yo me pedí el plato típico de Chiloé, el curanto, un plato de marisco que se cuece junto con salchichas, chorizo, carne y chapalele (masa de patatas con harina), una mezcla extraña pero rica, es como un cocido pero de marisco. Luego salimos por el centro a carretear (salir de fiesta en chileno) un rato.
A la mañana siguiente nos fuímos a Dalcahue, un pequeño pueblo en la costa "interior" de la isla, ya que nos habían dicho que el domingo por la mañana montaban una feria (como un rastro o un barato) de artesanía y de alimentos de todas las islas y pueblos de alrededor. Estuvimos visitando el pueblo toda la mañana y después decidimos cruzar en otro transbordador a la Isla de Quinchao e ir a Curaco de Vélez, un pequeño pueblo de pescadores, que tiene pinta de ser un paraiso en verano. Regresamos a Dalcahue a comer porque en Curaco estaba todo cerrado. Allí nos pedimos, lo que después denominamos salmón al crimen, que es un filete grande de salmón sobre una cama de papas, tomate, queso y CHORIZO, de ahí el crimen, ya que le quita todo el sabor al pescado y no pega ni con cola.
Por la tarde regresamos a Castro, aprovechamos para visitar otra zona de palafitos, ya que la lluvia nos estaba dando una tregua. Luego pillamos el bus en el que regresamos a Osorno.
La verdad que el viaje fue fantástico y ha sido uno de los sitios más bonitos (y baratos) de lo que he visitado de Chile.
Sed buenos
16.24h. Osorno. Chile





+01:16+%232.jpg)